¿Te ha pasado eso de “voy a comer menos para bajar” y, aun así… no bajas, te estancas o acabas con más ansiedad?
Esto es más común de lo que parece. Y no, no significa que “no tengas fuerza de voluntad”.
En este post te explico por qué comer muy poco no siempre ayuda a perder grasa y qué estrategias suelen funcionar mejor desde un enfoque realista e integrativo.
El mito: “si como menos, bajo sí o sí”
En teoría, para perder grasa tiene que haber un déficit energético. Pero en la vida real, cuando ese “comer menos” se traduce en poca comida, poca proteína, pocas calorías durante días y mucho estrés… el cuerpo y tu rutina suelen pasar factura.
6 razones por las que comer poco puede frenarte
1) Terminas picoteando o con atracones por la tarde/noche
Cuando aguantas con “nada” todo el día, lo habitual es llegar a la tarde con hambre brutal y poca capacidad de decisión.
✅ Prueba: una comida y una merienda con proteína para llegar estable a la cena.
2) Tu saciedad se desregula
No es solo la cantidad: es qué comes. Si faltan proteína, fibra o grasas saludables, puedes comer “poco” pero quedarte con hambre todo el rato.
✅ Prueba: en tus comidas principales, intenta incluir proteína + verdura + carbohidrato de calidad (según tu caso) y ajustamos cantidades.
3) Te baja la energía y te mueves menos sin darte cuenta
Cuando comes muy poco, a muchas personas les baja la energía y, sin querer, reducen actividad diaria (menos pasos, menos ganas de moverse).
✅ Prueba: marca un objetivo realista de pasos 7 días (sin obsesión) y valora cómo cambia tu energía.
4) Entrenas peor (o abandonas)
Si haces deporte y comes muy poco, puede aparecer fatiga, más apetito descontrolado y abandono.
✅ Prueba: coloca parte de tus carbohidratos alrededor del entrenamiento (si lo toleras bien) y prioriza recuperación.
5) Duermes peor y aumenta el “hambre emocional”
El descanso y el estrés influyen muchísimo en hambre, antojos y decisiones. Comer poco + dormir mal = combinación complicada.
✅ Prueba: 3 noches seguidas cuidando rutina (cena más temprana, pantallas fuera, respiración 5 min).
6) El plan es tan estricto que no se sostiene
Si el método depende de ser perfecta, tarde o temprano se rompe. Y ahí es cuando aparece el “ya lo he fastidiado”.
✅ Prueba: cambia el objetivo de “hacerlo perfecto” por “hacerlo sostenible”: 2–3 cambios clave, bien hechos.
Entonces… ¿Qué hago en su lugar para perder grasa de forma realista?
1) Construye platos que sacien
Una guía sencilla:
- Proteína (en cada comida principal)
- Verduras (cantidad que te siente bien)
- Carbohidrato según tu contexto (actividad, hambre, tolerancia)
- Grasa saludable en cantidad razonable
2) Ajusta el déficit sin pasar hambre
Un déficit demasiado agresivo suele durar poco. Mejor un paso más pequeño, mantenible y con seguimiento.
3) Prioriza hábitos que multiplican resultados
Dormir mejor (cuando se puede)
Gestionar estrés de forma práctica
Movimiento diario
Hidratación
Organización (para no improvisar siempre)
Algunos Trucos que pueden ser de utilidad
- ✅ En 2 comidas al día, mete proteína sí o sí
- ✅ Haz 10–15 min de paseo después de una comida
- ✅ Reduce “comer al vuelo” (siéntate aunque sea 10 minutos)
- ✅ Duerme 30 minutos más 3 días esta semana (si puedes)
- ✅ Apunta 3 días: hambre (0–10), energía (0–10), estrés (0–10)
Si tienes síntomas intensos, problemas digestivos importantes, antecedentes de TCA o una relación complicada con la comida, lo ideal es hacerlo acompañada y sin enfoques restrictivos.
Si llevas tiempo “comiendo poco” y te sientes estancada, con cansancio o ansiedad, puede que el camino no sea apretar más, sino ajustar mejor y trabajar hábitos.
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